MISION

"No queremos hacer tanto hincapié en la matanza (la Campaña del Desierto o Pacificación de la araucania) que fue obra de los militares y oligarcas de aquella época, pero si en la lucha del nuestro pueblo mapuche por defender su dignidad, su cultura. Queremos hablar de su vida, que es su obra; y no de su muerte, que es obra de otros. Esos otros hablarán, responderán por su crimen." "Siempre preguntan: ¿qué podemos hacer por la cultura mapuche? Y es eso: promover a la persona. Ya que nuestros abuelos, nuestros hombres y mujeres, saben pensar. Cuando hay una cosa linda, tienen que decir quién fue, para que la gente sepa que es el pueblo mapuche el que habla." "Muchas veces hablaron de nosotros, sin nosotros. Los Mapuche debemos aprender nuestra cultura para poder transmitirla, juntar lo propio para desparramarlo y que lo conozcan todos.

lunes, 28 de octubre de 2013

ROXANA MIRANDA RUPAILAF

  • Literatura
  • Poesía


  • "Me quitaron el lenguaje con educación y ahora me exigen que lo sepa”


    Invitada por el Filba 2013, la poeta mapuche Roxana Miranda Rupailaf visitó por primera vez Buenos Aires y contó que sus abuelos dejaron de hablar el mapudungún por miedo a la discriminación. "Al racismo que siempre existió, ahora se agrega que todos somos terroristas", explica.


    "Desde el año 2000 se comenzó a incluir a poetas mapuches en las antologías de poesía chilena", destaca Roxana Miranda Rupailaf."Desde el año 2000 se comenzó a incluir a poetas mapuches en las ...
    Miranda Rupailaf es oriunda de Osorno, una localidad al sur de Chile. Publicó tres libros y participó en varias antologías de poesía mapuche. En 2012 recibió el Premio Municipal de Literatura de Santiago, el más prestigioso galardón que tiene reservado ese país a la poesía después del Premio Nacional, por su tercer libro: Shumpall (Del Aire Editores, 2011).
    Su obra, que recibió números premios, ha sido reconocida como una de las voces más contundentes dentro del panorama joven de la poesía chilena por el cruce cultural que da cuenta su escritura.
    Tanto en Las tentaciones de Eva (editado por el Gobierno Regional de la Décima Región de Chile, 2003) como en Seducción de los venenos (LOM Ediciones, 2008), Miranda Rupailaf interviene el discurso religioso judeocristiano y reinventa el erotismo en las figuras de Eva, Dalila, María Magdalena y la esposa de Lot. La poeta mapuche cuestiona los orígenes de la representación alrededor no sólo del cuerpo de la mujer sino de los mandatos culturales.
    Roxana Miranda Rupailaf conversó con Revista Ñ digital sobre cómo sus experiencias de la infancia marcaron su imaginario y sobre la grave situación de los presos políticos mapuches. “El gobierno chileno mantiene presos a los mapuches por su ideología, porque no les pueden comprobar ningún delito. Sólo a los mapuches se les aplica la ley antiterrorista, que es una norma que proviene de la dictadura y se utiliza de forma racista”, asegura la poeta chilena.

    -¿Alguna vez se sintió encasillada cuando la presentan como poeta mapuche?

    -No me molesta. Cuando empecé a escribir no existía el concepto de poesía mapuche y el género se empezó a estudiar mucho después en Chile. Cuando me invitaron a participar en una antología de poesía mapuche, al principio no entendí por qué me convocaban, ya que mis textos están más relacionados con el cuerpo y la sexualidad y me parecía que no tenían que ver con lo indígena. Pero entendí que debía colaborar porque soy mapuche. A partir de allí surgió una controversia con respecto a mi identidad. Mucha gente aseguró que no soy mapuche porque no escribo en mapundungún. Mis abuelos no quisieron hablar su lengua por miedo a la discriminación y el idioma se perdió en mi familia. De alguna manera, a mí me quitaron el lenguaje a través de la educación y ahora me exigen que yo lo sepa. Aunque ahora aprenda mapungundún, sería mi segunda lengua porque yo ya aprendí a escribir y pensar en castellano.

    -¿Existen estereotipos acerca de la cultura mapuche?

    -Me pasó de ir a lecturas de mis textos y que me pregunten por qué no tengo una vestimenta especial. La gente tiene cierto concepto de lo que es ser mapuche que no es correcto. En la actualidad vivimos en la ciudad, hemos ingresado a las universidades, integramos bandas de rock, hacemos cine. Para mí es un valor agregar el concepto de identidad a la poesía y generar un diálogo entre las dos culturas.

    -En 'Las Tentaciones de Eva' y en 'Seducción de los venenos' usted trabaja alrededor de figuras femeninas judeocristianas como Eva, Dalila, María Magdalena y la esposa de Lot. ¿Por qué las eligió?

    -Los temas religiosos tienen que ver con algo biográfico. Durante la dictadura, mis padres se fueron a trabajar a Bariloche y yo crecí con mis abuelos en el campo, en la zona costera. Todos mis vínculos de infancia tienen que ver con la naturaleza y lo religioso. Mi familia nunca accedió a la educación formal. Saben leer y escribir pero no más que eso. En la casa de mis abuelos sólo había libros de catecismo porque vivíamos en una comunidad muy evangelizada, así que los primeros libros que leí eran todos textos religiosos y como no había más los releía todo el tiempo. Son textos que me quedaron grabados en el inconsciente y, cuando empecé a escribir, vinculé mi escritura hacia lo religioso casi sin darme cuenta. En mis libros intento desmontar ciertos discursos religiosos, aproximarme desde una perspectiva diferente a la que tenían mis abuelos.

    -En sus textos, el cuerpo femenino está asociado al erotismo y la sexualidad.

    -Para mí el cuerpo de la mujer está relacionado con la naturaleza, que contiene mucha pasión, amor y belleza. Gran parte de los poemas de “Seducción de los venenos” están apoyados en relatos orales. No es necesario haber leído la Biblia para conocer por qué la mujer de Lot se convirtió en sal. En mi tercer libro rescaté muchas leyendas indígenas, como la del Shumpall.

    -¿De qué trata
    ?
    -El Shumpall es un ser que vive en el mar. Algunos lo distinguen como hombre y otros como mujer. Según la leyenda, este ser atrae a las mujeres que lo están esperando en la orilla. Hay muchas variantes del relato y yo hablé con mucha gente que hasta decía que lo vio. Construí los textos a partir de su visión de esta leyenda.

    -Usted participó en la organización de festivales de poesía en el sur de Chile. ¿Cómo fue esa experiencia?

    -Un grupo de jóvenes poetas decidimos organizar festivales de poesía para poder conocer y generar un vínculo con los escritores de Santiago. Los festivales nos permitieron compartir experiencias y también posicionarnos a nivel nacional. Ahora los escritores de la capital nos invitan a sus encuentros y promocionan nuestros libros.

    -¿Cuál es su visión sobre los presos políticos mapuches?

    -El gobierno chileno mantiene presos a los mapuches por su ideología, porque no les pueden comprobar ningún delito. Sólo a los mapuches se les aplica la ley antiterrorista, que es una norma que proviene de la dictadura y se utiliza en forma racista. Cuando un estudiante quema un bus no se le aplica la ley antiterrorista. Los medios de comunicación tergiversan los hechos y convirtieron a los mapuches en terroristas, y la mayoría de la gente cree que debemos estar presos. En la actualidad se vive un clima de tensión raro porque, al racismo que siempre existió, ahora se agrega que todos somos terroristas.

    domingo, 13 de octubre de 2013

    10/10/1947-MASACRE DE LOS PILAGÁ EN LA BOMBA-FORMOSA-ARGENTINA

    10 DE OCTUBRE DE 1947 ANIVERSARIO QUE NO SE RECUERDA: la masacre de los Pila...gas en Rincón Bomba, ordenada el gobierno de Perón En el gobierno nacional tenían conocimiento de lo que estaba pasando con los Pilagás, en los 10 días anteriores ordenaron mover las tropas y ordenaron la represión, que continuó varios días, incluso con el sobrevuelo de un avión. Tu documental Octubre Pilagá repasa la masacre de los miembros del pueblo originario pilagá en La Bomba, Formosa, durante el primer gobierno de Perón en 1947.¿Por qué?. "Me interesa el tema del genocidio de los pueblos originarios porque es un debate que aún está pendiente. Y me interesa la memoria oral, que sostiene la historia de los pilagá. Al no haber registros, sus relatos están muy vivos. Durante mucho tiempo no pudieron contar su verdad y esperaron que alguien les preguntara qué había sucedido. Por eso, la estructura del film nació a partir de sus recuerdos. Ellos guían la historia". La versión oficial habló entonces de peligro de malón para justificar el ataque. 'En aquella época, la población indígena debía disciplinarse, estar bajo el control del Estado para trabajar, para ser mano de obra barata. Y los pilagá estaban en otra; atravesaban un momento superior desde el plano religioso. Cientos y cientos se habían acercado a La Bomba para recibir de boca del carismático Tonkiet (Luciano) la noticia sobre un Nuevo Dios. Este hombre curaba, decían ellos. El regimiento de Gendarmería de Lomitas está a kilómetro y medio y empieza a alertar sobre todo ese movimiento. Al negarse los pilagá a ir a las reducciones, a las colonias, el poder interpreta el gesto como rebelión contra el orden. De ahí el escarmiento. El Estado quería sentar precedente con un castigo ejemplificador. La represión ocurrió y, para justificarla, se inventó el peligro (de malón). Como la orden fue la captura, el destino final de los sobrevivientes fue el encierro; fueron llevados a Colonia Muñiz y a la reducción Bartolomé de las Casas'. ¿Cuántas personas murieron durante la masacre?'No lo sé con exactitud, pero imagino que fueron cientos de personas. Se toma como parámetro que la misma Gendarmería dice que había dos mil pilagá en el lugar. En una reunión con tanta gente, una ametralladora que dispara 500 balas por minuto tuvo que haber hecho un desastre. Aparte, las persecuciones se extendieron diez días más. ¡Hasta un avión sobrevoló el lugar con una ametralladora! Viejitos y heridos quedaron en el camino, niños murieron de hambre... Fueron muchos y muchos están desaparecidos'. El film incluye el relato de una anciana sobreviviente y cómo fue testigo de la violación de una compañera pilagá en manos de un gendarme, una vez capturadas. ¿Fue una práctica de tortura sistemática contra las mujeres? 'La violación fue usada como arma de guerra. Fue una práctica difundida, no un hecho singular. De hecho, la mujer que cuenta cómo presenció un caso tiempo después me confesó haber sido víctima ella misma de violación. Más tarde, supe de dos casos más. Ya tenemos cuatro casos. Y yo sólo conocí a 20 ancianos. En aquel entonces, eran niñas; tenían 10 o 12 años, a lo sumo. ¡Fueron violaciones a niñas! Si a esto se le suman las persecuciones y la matanza indiscriminada de ancianos, adultos y niños, es evidente que la masacre de los pilagá fue un genocidio'. Llama la atención que el hecho haya ocurrido durante un período tan asociado al desarrollo social como el peronista. ¿Creés que las altas esferas de poder estaban al tanto del genocidio? 'El ministro del Interior, Angel Borlenghi, sabía lo que estaba ocurriendo y tenía una estrecha relación con Perón. José Humberto Sosa Molina, ministro de Guerra, también estaba al tanto. Y hubo una movilización de tropas en la provincia durante diez días... Lo llamativo no es sólo la matanza sino la continuidad del funcionamiento de las colonias cautivas indígenas, sistema que inauguró Roca y existió hasta mediados del siglo 20, cuando el gobierno lo desecha por dar pérdidas'. ¿Triunfó la mentalidad martinfierrista? 'Sí. La generación del '80' nos marcó de esa manera'. Durante los 80 minutos de cinta, el relato de los pilagá se completa con archivos oficiales. ¿Fue difícil acceder a ellos? 'Trabajé en los archivos del Ministerio del Interior, en el Archivo General de la Nación, en el Ministerio de Economía y no tuve ningún problema. Sí fue difícil en la provincia de Formosa, donde me dijeron que no había nada. Pero me fui a Salta, Tucumán, Jujuy y fui encontrando diarios'. En el año 2005, la Federación Pilagá introdujo una demanda contra el Estado Nacional por la masacre de 1947. ¿En qué instancia está la causa? 'Dos semanas después de que el film se expusiera en el Bafici, los abuelos fueron llamados a declarar. Pero si bien ahora hay visibilización del problema, los tiempos judiciales son muy lentos y los abuelos se mueren de viejitos. Durante el proceso de la película fallecieron cuatro. Y los abogados del Estado hacen que todo sea más lento argumentando cosas ridículas como 'por ejemplo' que los pilagá no son una etnia. Con todo, ellos tienen confianza en la Constitución. Confían que van a tener justicia'. ¿Cómo reaccionaron los pilagá al ver el documental terminado? 'Lo pasamos completo el 10 de octubre del año pasado en un estadio de básquet de Las Lomitas y estaban muy contentos. Su visto bueno era muy importante para mí. No iba a mostrar una película que ellos no avalaran porque, en el proceso de filmarla, entendí que tenía que funcionar como una herramienta para ellos, un instrumento de lucha que ayude a comprender la magnitud del hecho'. * Valeria Mapelman es cineasta; su nuevo film, Octubre Pilagá, relatos sobre el silencio, recibió la Mención DDHH Bafici 2010 y ganó el premio Mejor Documental en el XII Festival Nacional de Cine y Video Documental. Opinión Ciudadana. —

    martes, 8 de octubre de 2013

    FELIPE PIGNA. MARIANO MORENO Y LA DEFENSA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

    artículo pertenece al período: Independencia (1810-1820)
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    Mariano Moreno y la defensa de los pueblos originarios
    Autor: Felipe Pigna
    Para fines del siglo XVIII, la revolución de Túpac Amaru y Túpac Catari había dejado hondas huellas en todo el norte del virreinato, particularmente en el Alto Perú. Su influencia se haría sentir incluso en parte de la elite criolla que comenzaba a cuestionar el “orden” colonial y que, influida por las ideas de la Ilustración, buscaba poner fin a sus injusticias. En los sectores más revolucionarios, la transformación incluía a los “indios” o “naturales”.
    Quizás uno de los textos previos a 1810 más expresivos de este cambio sea la tesis doctoral de Mariano Moreno, para recibirse en la Universidad de Chuquisaca, titulada “Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios en general, y sobre el particular de yanaconas y mitarios”, 1 que ponía en tela de juicio no sólo las terribles condiciones de explotación sino la conquista misma. En este escrito, leído ante la junta calificadora el 13 de agosto de 1802, en pleno régimen colonial, Moreno tomaba el toro por las astas desde el inicio:
    Al paso que el nuevo Mundo ha sido por sus riquezas el objeto de la común codicia, han sido sus naturales el blanco de una general contradicción. Desde el primer descubrimiento de estas Américas comenzó la malicia a perseguir a unos hombres, que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia. Cuando su policía y natural cultura eran dignas de la admiración del mundo antiguo, no trepidó la maledicencia dudar públicamente en la capital del orbe cristiano acerca de su racionalidad; y para arruinar un delirio, que parecía no necesitar más anatemas que los de la humanidad, fue necesario que fulminase sus rayos el Vaticano.”
    Aquí Moreno se refiere al “debate” emprendido por los conquistadores sobre si los “indios” eran seres “dotados de un alma racional”, que recién fue zanjado en 1537 por el papa Pablo III, al “reconocer” que eran humanos, aunque eso no implicó de ninguna manera que fueran tratados como tales.
    Sigue alegando Moreno: “Si esta calumnia injurió notablemente a los habitantes de estas provincias, no fue menor la herida que recibieron con el tenaz empeño de aquellos que solicitaron despojarlos de su nativa libertad. Impelidos por bárbaros ejemplos de la antigüedad, o más bien seducidos por los ciegos impulsos de su propia pasión, no dudaron muchos sostener que los indios debían según toda justicia vivir sujetos bajo el grave y penoso yugo de una legítima esclavitud.
    Moreno escribía siguiendo el ejemplo de Victorián de Villava, fiscal de la Audiencia de Charcas y uno de los autores que bregaba por el fin de la servidumbre indígena. Pero sobre todo con el corazón aún dolido por los tremendos niveles de explotación que él mismo había visto en Potosí, en un viaje realizado poco antes de escribir su disertación:
    “Basta considerar el insufrible e inexplicable trabajo que padecen los que viven sujetos a este penoso servicio, para que cualquier imparcial quede plenamente convencido de la repugnancia que en sí encierra con el Derecho de Gentes, de la libertad y aun de la misma naturaleza”
    Es importante recordar que Derecho de Gentes era el nombre dado tanto al derecho internacional como a la noción de un conjunto de normas comunes a toda la humanidad, por encima del derecho legislado de cada Estado.
    Continúa Moreno: “Los sitios desabridos y estériles de las minas, sus olores y exhalaciones intolerables, el aire pestilente y escaso, la perpetua noche que los ocupa, el humo de las velas que sirven para desterrarla, no pueden menos que ocasionar en nuestra máquina tales disposiciones que sean principios de penosas y aun mortales enfermedades.
    Para repudiar todas las formas de “servicio personal” de los indígenas, Moreno recurría al argumento jurídico que estaba incluido dentro de las Leyes de Indias: que los “indios” eran súbditos libres de los reyes de España. Una “libertad” que no existía ni para los sometidos a la mita, ni para los miles de yanaconas que trabajaban en las haciendas del norte del virreinato, ni para los “reducidos” en “pueblos de indios”:
    ¿podrá darse cosa peor que despojar a los indios del principal privilegio de su libertad, precisándolos a la dura condición de no poder salir del lugar de su domicilio? Gravamen es éste que aun la bárbara antigüedad no acostumbraba ponerlo sino a los esclavos o libertos, a quienes se habían dejado alimentos para el efecto [...]. Se ven continuamente sacarse violentamente a estos infelices de sus hogares y patrias, para venir a ser víctimas de una disimulada inmolación. Puestos contra las Leyes en temples 2 enteramente diversos de aquellos en que han nacido, se ven precisados a entrar por conductos estrechos y subterráneos cargando sobre sus hombros los alimentos y herramientas necesarias para su labor, a estar enterrados por muchos días a sacar después los metales que han excavado sobre sus mismas espaldas, con notoria infracción de las Leyes, que prohíben que aun voluntariamente puedan llevar cargas sobre sus hombros, padecimientos que unidos al maltrato, que les es consiguiente, ocasionan que de las cuatro partes de indios que salen para la mita, rara vez regresen a sus patrias las tres enteras.
    Y, usando de argumento a las leyes que estaban vigentes sólo en el papel, lanzaba una idea revolucionaria que pocos “blancos” estaban dispuestos a admitir:
    Permítaseme ahora hacer sobre este pensamiento una sola pregunta a los partidarios de la mita: ¿será este penoso servicio compatible con la privilegiada libertad que se tiene declarada a los indios? ¿Será este involuntario y penoso trabajo compatible con la declaración, que tienen hechas nuestras Leyes, de que se trate a los indios del mismo modo que a los antiguos vasallos de la Corona de Castilla?
    Esta idea de igualdad defendida por Moreno en su disertación sería compartida por los mejores hombres de la Primera Junta. Belgrano la pondría en práctica al organizar los pueblos de las Misiones, durante su campaña al Paraguay, y Castelli la proclamaría solemnemente en las ruinas de Tiahuanaco al celebrar el primer aniversario de la Revolución, el 25 de mayo de 1811.
    Referencias:
    1 En Mariano Moreno, Escritos (prólogo y edición crítica de Ricardo Levene), Clásicos Argentinos, Estrada, Buenos Aires, 1956, tomo I, pág. 5-34, de donde están tomadas las citas, modernizando la grafía.
    2 Climas. Se refiere, principalmente, a la terrible altura en que se encuentran los yacimientos mineros de Potosí, que en las condiciones de trabajo impuestas rápidamente destruía la salud de los mitayos llevados desde tierras más bajas.
    Fuente: www.elhistoriador.com.ar